Nos encontramos en una época de extremada fragilidad, porque el fundamento tecnológico sobre la que están construidas las sociedades modernas se volvió abruptamente una histérica necesidad a partir del siglo XX. Por lo que se trata de un fenómeno tan reciente que es difícil precisar si el ser humano se encuentra preparado para estar a la altura de estas circunstancias. Es obvio que lo ha evolucionado la humanidad en los últimos siglos no tiene parangón en la historia de millones de años, y todavía se está por ver si todo el avance no se dirige hacia su propio holocausto.
Y son de tan formidable magnitud estos acontecimientos, que el ser humano entretenido en sus juguetes ha olvidado en poco tiempo la estrecha relación de su alma con la naturaleza y ha perdido ese don de subsistir naturalmente, capacidad que ha ido perfeccionándose desde la prehistoria a partir de un conocimiento iniciático ancestral, y que ahora se ha dejado de valorar.
Ni pensar lo que podría suceder si todo esta moderna tecnología se volviera inoperante a causa de algún cataclismo o por el indebido uso que el ser humano hiciera de ella, y las sociedades fueran forzadas a retornar al tipo de vida primitivo de autoabastecimiento en estrecha relación con la naturaleza salvaje..
En este panorama de gran incertidumbre globalizada se hace presente la espectral figura de Shakespeare Hood Dao, que asumiendo la directriz de las Escuelas de Misterios u Ordenes Esotéricas del mundo, como alguna vez lo hizo también la Biblioteca de Alejandría, propone difundir el Conocimiento Iniciático y la Sabiduría Ancestral a fin de que los seres humanos que aspiran a una conciencia más elevada cuenten con los recursos necesarios para estimular y orientar a las almas sedientas de realidades y valores esenciales.